EL CINE

 

UN POCO DE HISTORIA

 

Se acercaba el final del siglo XIX, un siglo de inventos: el tren y el barco de vapor, el automóvil, el telégrafo, la bombilla, el teléfono y la fotografía. Nuestros tatarabuelos ya podían hacerse fotografías, en blanco y negro, eso sí, muy caras, pero ya se podía tener alguna de recuerdo. Mientras, los espectáculos eran los de siempre: el teatro, la danza, la música, la ópera. Hasta que, en distintos países, se pensó en que la imagen se moviera. Parecía imposible. ¿Dar movimiento a esas figuras impresas sobre un cartón duro? ¿Cómo? Alguien se dio cuenta, viendo juguetes antiguos, que si las figuras quietas pasaban muy rápido, una tras otra, se creaba la sensación de movimiento.

 

Al final, después de muchos ensayos, el estadounidense Thomas Edison hizo una máquina para un solo espectador, y los hermanos franceses Lumière inventaron la primera cámara de cine: era 1895. La gente de la sala se reía o se asustaba: creían que el tren venía hacia ellos y les pillaría.

 

 

EVOLUCIÓN Y TIPOS DE PELÍCULAS

 

Al principio el cine era mudo. Los textos pasaban escritos, en lo que se llamaban intertítulos. Con un piano, si lo había, se acompañaba la proyección. Aún así, fue un gran éxito. Eran películas de humor, como las de Charlot, pero también había dramas, películas de aventuras, de piratas, de romanos, del Oeste, de terror, de guerra, policiacas y de amor. Cuando a comienzos de la década de 1930 se hizo sonoro, las salas de cine se multiplicaron en todo el mundo. Se convirtió en el principal espectáculo. Además de las películas musicales (con bailarines y cantantes actuando) y de los géneros anteriores, se hicieron muchos melodramas (historias tristes, con música, para llorar) y algunas de las películas más famosas de dibujos animados.

 

Unos diez años después apareció el cine en color y ni siquiera la televisión recién inventada disminuyó el público del cine. Se proyectaba en formatos muy anchos, llamados panorámicos, que daban una sensación grandiosa en la pantalla, sobre todo para los géneros en que se ven paisajes amplios o batallas: las bélicas, las del Oeste, las de romanos (que se llaman peplums) o las de ciencia-ficción.

 

Hasta que llegó el vídeo, en la década de 1980, y con él sí que empezó a ir menos gente al cine. Muchas salas se cerraron. Aunque se seguían haciendo películas, ya no se pasaban tanto en las grandes salas de enormes pantallas. Se veían en la televisión o el vídeo caseros.

 

CÓMO SE HACE UNA PELÍCULA? DETRÁS DE LA CÁMARA

 

Vemos a las actrices y a los actores, a veces conocemos al director que coordina todo, o sabemos quien ha escrito la historia, pero ¿quién hay detrás de la cámara? Cuando acaban las películas, en los títulos de crédito, aparecen muchos nombres:

 

El cámara, que apunta con la cámara lo que quiere el director que veamos (se llama el encuadre, y es lo que se filma).

Su ayudante, que se ocupa de que los actores estén bien enfocados.

El microfonista, que toma el sonido de las voces.

El ingeniero de sonido, que mezcla las distintas voces y ruidos de ambientación.

El iluminador (o director de fotografía), que se encarga de que la luz llegue a cada parte de la imagen con su intensidad y color adecuados.

El director de arte, que diseña el vestuario y la escenografía (los decorados y los objetos que hay en el decorado, que se llaman atrezo).

 

Y todo esto y muchos otros ayudantes para mover la cámara, los focos, tomar notas, ayudar a los actores, pintar, retocar, maquillar, peinar, trasportarlo todo... sólo para la primera parte del trabajo, que es el rodaje.

 

Una vez que se ruedan las escenas (numerándolas por tomas, para elegir la que mejor quede), hay que montarlas, es decir, ponerlas una tras otra en un orden concreto. Para eso están los montadores, que combinan las imágenes filmadas y los sonidos recogidos o grabados aparte —por ejemplo la música— para componer la película entera.

 

Entre unas cosas y otras se puede estar trabajando para una película entre medio año y un año entero, y a veces más.

 

¿QUIÉN PAGA TODO ESTO?

 

Los productores son los que dan el dinero para hacer las películas, es lo que se llama financiación. Pueden ser grandes industrias, como en Estados Unidos la Fox, la Paramount o la Disney, o alguna televisión, o el gobierno de algún país o de alguna región. A menudo la financiación se hace combinando unos medios y otros, o pidiendo un préstamo a un banco.

 

El problema viene después si la producción es independiente, es decir, si no está hecha por una gran productora. Hay que conseguir que la película se vea después de hecha. Muchas películas nunca llegan a estrenarse en las salas de cine comerciales, y por eso hay filmotecas, donde se guardan y a veces se pasan, junto con películas antiguas, clásicas u olvidadas. También hay festivales de cine para dar a conocer películas interesantes pero que al ser independientes es difícil que puedan llegar a verse.

 

En conclusión: hay tantas películas ya hechas y se hacen tantas en el mundo todos los años, que no daría tiempo a verlas en toda la vida, aunque no hiciéramos nada más. Una suerte.

 

EL FUTURO DEL CINE

 

Hoy, con el DVD y los canales de televisión codificados, y las nuevas pantallas de televisión panorámicas, el cine tiende a verse y escucharse en casa, pero las salas de cine —ahora multisalas, para que haya películas para todos los gustos— se siguen abriendo, ofreciendo el espectáculo de la sala a oscuras, donde se comparten las risas, o las lágrimas y los sustos.

 

Del futuro nunca se sabe, pero parece que habrá para todos: para el que se quiere quedar en casa, y para el que quiera ir con los amigos, sentarse en su butaca, comerse las palomitas y mandar callar al de al lado que no para de hablar.

 

BUENAS PELICULAS

 

Para Niños

 

 

                                                      

PELICULAS PARA ADULTOS Y MAYORES DE 12 AÑOS